viernes, 9 de octubre de 2009

NOCHE DE MUERTOS (partes de un altar)



ALTARES DE MUERTOS

Todos los mexicanos sabemos que los altares de muertos son tradicionales por finales de Octubre y principios de Noviembre, pero no sabemos a ciencia cierta cuáles son los elementos que deben contener:
ELEMENTOS QUE NO DEBEN DE FALTAR
Papel picado de color morado (luto cristiano).
* Papel picado de color naranja (luto azteca).
* Flores de cempasúchil (del náhuatl: cempoalxóchitl = flor de 20 o más petalos).
* Cuatro velas (indican los cuatro puntos cardinales).
* Incienso (para alejar a los malos espíritus y para purificar el ambiente).
* Cruz de ceniza (para purificar el espíritu del muerto).
* Jarra de agua (por si llega fatigado del camino).
* Recipiente para lavarse las manos (aguamanil) y toalla.
* Foto del difunto.
* Comida que le gustaba al muerto.
* Pertenencias estimadas por el muerto.
* Tequila o bebida preferida del muerto.
* Cuatro banderas de papel picado metidas en naranjas.
* Pan de muerto.
* Fruta.
* Calaveras de azúcar.
Alimentos, flores y objetos personales del difunto son parte esencial del altar y según la creencia, los seres queridos regresan este día para gozar lo que disfrutaban en vida.

La actitud hacia la muerte en la cultura indígena es de respeto, porque no es ajena a la vida, está inmersa en ella, y todo ese misticismo lo reflejan en sus altares de muertos,
Para ellos, la muerte es parte de la vida y por tanto aceptan que puede aún existir la presencia de los que ya se fueron. Por eso, a sus muertos los invitan a la casa y en sus altares les llevan comida. Es la mística de los pueblos indígenas hacia la vida y la muerte.
Se arregla generalmente en una mesa pegada a la pared en el centro o lugar más importante de la casa donde usualmente se encuentra el altar de los santos, fotografías y recuerdos importantes para la familia.
La mesa se cubre con un lienzo blanco, morado, negro o con encaje o adornos en las orillas sobre el que se ponen servilletas bordadas y de papel picado. Al frente se arma un arco con ramas de palmera u otras plantas de la region; de lo alto cuelgan frutas, dulces, flores y adornos de papel.
Terminado esto se colocan al fondo, sobre una base, el santo o santos favoritos de la casa y algunos retratos de los difuntos con flores a sus lados. Al frente se ponen las velas de cera pura de abeja en vistosos candeleros de barro negro vidriado o de hojalata, hechos especialmente para estas festividades; en algunos lugares de la costa se utilizan trozos de tronco de plátano para las velas.
Se acomodan las ollas, platos y cazuelas con toda la comida y el chocolate, viandas que no se tocarán sino hasta que se “hayan ido las animas” y se hayan recitado los rezos. A los lados de la ofrenda se colocan los “gustos” de los difuntos: para los niños, juguetes, dulces y ropa o zapatitos; para los grandes, cigarros, tequila o algún que otro aguardiente.
No faltará un vaso de agua pura, al frente, que “recoge todo aire malo” y que simboliza purificación (como el agua bendita); en el piso y entre flores, los incensarios con copal sobre el carbón encendido, sahumarán el altar y la casa. Al pié de las imágenes se encienden veladoras que no se apagarán hasta que se haga el convite de la ofrenda; los primeros platos se apartarán para los compadres. Después, todos participarán de la ofrenda con gran regocijo sabiendo que los difuntitos ya “vinieron a gustar”, simbólicamente, de este agasajo y que permanecieron con la familia hasta el atardecer, que es cuando “se despiden” o “salen”.
La ofrenda es ese ritual colorido donde el individuo y la comunidad están representados con su dádiva; es un acto sagrado, pero también puede ser profano: la tradición popular es la simbiosis de la devoción sagrada y la práctica profana.
Ofrendar, en el Día de Muertos, es compartir con los difuntos el pan, la sal, las frutas, los manjares culinarios, el agua y, si son adultos, el vino. Ofrendar es estar cerca de nuestros muertos para dialogar con su recuerdo, con su vida. La ofrenda es el reencuentro con un ritual que convoca a la memoria.
La ofrenda del Día de Muertos es una mezcla cultural donde los europeos pusieron algunas flores, ceras, velas y veladoras; los indígenas le agregaron el sahumerio con su copal y la comida y la flor de cempasúchil (Zempoalxóchitl). La ofrenda, tal y como la conocemos hoy, es también un reflejo del sincretismo del viejo y el nuevo mundo.
Se recibe a los muertos con elementos naturales, frugales e intangibles -incluimos aquí las estelas de olores y fragancias que le nacen a las flores, al incienso y al copal-.
La ofrenda de muertos debe tener varios elementos esenciales. Si faltara uno de ellos, se pierde aunque no del todo el encanto espiritual que rodea a este patrimonio religioso.

Elementos imprescindibles para recibir a las ánimas
Cada uno de los siguiente elementos encierra su propia historia, tradición, poesía y, más que nada, misticismo.
El agua. La fuente de la vida, se ofrece a las ánimas para que mitiguen su sed después de su largo recorrido y para que fortalezcan su regreso. En algunas culturas simboliza la pureza del alma.
La sal. El elemento de purificación, sirve para que el cuerpo no se corrompa, en su viaje de ida y vuelta para el siguiente año.
Velas y veladoras. Los antiguos mexicanos utilizaban rajas de ocote. En la actualidad se usa el cirio en sus diferentes formas: velas, veladoras o ceras. La flama que producen significa "la luz", la fe, la esperanza. Es guía, con su flama titilante para que las ánimas puedan llegar a sus antiguos lugares y alumbrar el regreso a su morada.
En varias comunidades indígenas cada vela representa un difunto, es decir, el número de veladoras que tendrá el altar dependerá de las almas que quiera recibir la familia. Si los cirios o los candeleros son morados, es señal de duelo; y si se ponen cuatro de éstos en cruz, representan los cuatro puntos cardinales, de manera que el ánima pueda orientarse hasta encontrar su camino y su casa.
Copal e incienso. El copal era ofrecido por los indígenas a sus dioses ya que el incienso aún no se conocía, este llegó con los españoles. Es el elemento que sublima la oración o alabanza. Fragancia de reverencia. Se utiliza para limpiar al lugar de los malos espíritus y así el alma pueda entrar a su casa sin ningún peligro.
Las flores. Son símbolo de la festividad por sus colores y estelas aromáticas. Adornan y aromatizan el lugar durante la estancia del ánima, la cual al marcharse se irá contenta, el alhelí y la nube no pueden faltar pues su color significa pureza y ternura, y acompañan a las ánimas de los niños.
En muchos lugares del país se acostumbra poner caminos de pétalos que sirven para guiar al difunto del campo santo a la ofrenda y viceversa. La flor amarilla del cempasuchil (Zempoalxóchitl) deshojada, es el camino del color y olor que trazan las rutas a las ánimas.
Los indígenas creían que la cempasúchil era una planta curativa, pero ahora solo sirve para adornar los altares y las tumbas de los difuntos. Por esta razón se dice que a lo largo del tiempo la flor fue perdiendo sus poderes curativos. Flor de cempasúchil significa en náhuatl "veinte flor"; efeméride de la muerte.
El petate. Entre los múltiples usos del petate se encuentra el de cama, mesa o mortaja. En este particular día funciona para que las ánimas descansen así como de mantel para colocar los alimentos de la ofrenda.
El izcuintle. Lo que no debe faltar en los altares para niños es el perrito izcuintle en juguete, para que las ánimas de los pequeños se sientan contentas al llegar al banquete. El perrito izcuintle, es el que ayuda a las almas a cruzar el caudaloso río Chiconauhuapan, que es el último paso para llegar al Mictlán.
El pan El ofrecimiento fraternal es el pan. La iglesia lo presenta como el "Cuerpo de Cristo". Elaborado de diferentes formas, el pan es uno de los elementos más preciados en el altar.
El gollete y las cañas se relacionan con el tzompantli. Los golletes son panes en forma de rueda y se colocan en las ofrendas sostenidos por trozos de caña. Los panes simbolizan los cráneos de los enemigos vencidos y las cañas las varas donde se ensartaban.
Otros objetos para rememorar y ofrendar a los fieles difuntos
El retrato del recordado sugiere el ánima que nos visitará, pero este debe quedar escondido, de manera que solo pueda verse con un espejo, para dar a entender que al ser querido se le puede ver pero ya no existe.
La imagen de las Ánimas del Purgatorio, para obtener la libertad del alma del difunto, por si acaso se encontrara en ese lugar, para ayudarlo a salir, también puede servir una cruz pequeña hecha con ceniza.
Pueden colocarse otras imágenes de santos, para que sirva como medio de interelación entre muertos y vivos, ya que en el altar son sinónimo de las buenas relaciones sociales. Además, simbolizan la paz en el hogar y la firme aceptación de compartir los alimentos, como las manzanas, que representa la sangre, y la amabilidad a través de la calabaza en dulce de tacha.
El mole con pollo, gallina o guajolote, es el platillo favorito que ponen en el altar muchos indígenas de todo el país, aunque también le agregan barbacoa con todo y consomé. Estos platillos son esa estela de aromas, el banquete de la cocina en honor de los seres recordados. La buena comida tiene por objeto deleitar al ánima que nos visita.
Se puede incluir el chocolate de agua. La tradición prehispánica dice que los invitados tomaban chocolate preparado con el agua que usaba el difunto para bañarse, de manera que los visitantes se impregnaban de la esencia del difunto.
Las calaveras de azúcar medianas son alusión a la muerte siempre presente. Las calaveras chicas son dedicadas a la Santísima Trinidad y la grande al Padre Eterno.
También se puede colocar un aguamanil, jabón y toalla por si el ánima necesita lavarse las manos después del largo viaje.
El licor es para que recuerde los grandes acontecimientos agradables durante su vida y se decida a visitarnos.
Una cruz grande de ceniza, sirve para que al llegar el ánima hasta el altar pueda expiar sus culpas pendientes.
El altar puede ser adornado con papel picado, con telas de seda y satín donde descansan también figuras de barro, incensario o ropa limpia para recibir a las ánimas.
La ofrenda, en sí, es un tipo de escenografía donde participan nuestros muertos que llegan a beber, comer, descansar y convivir con sus deudos.
LA OFRENDA

Sabemos que en la descripción de los ritos y del ceremonial para la atención y servicio de los muertos la ofrenda representa una de las fases de interpretación más trascendentes
Ofrendar es compartir con los difuntos ciertos goces de la vida y algo de los frutos obtenidos en la anualidad pasada.
Si el servicio de la comunidad para sus muertos se identifica básicamente en el modo de ofrendar, la ofrenda no se otorga como dádiva sino como un ofrecimiento ó sufragio coaccionado.
La ofrenda se prepara y se exhibe de acuerdo a sentimientos aparentemente de gratitud, amor y veneración que no puede esconder el temor a la insatisfacción y al disgusto de los sobrenaturales visitantes.
Así la ofrenda se obsequia como un acto propiciador personal, constituyéndose por ello en carga sagrada, en acto de aseguramiento para quien por sus vínculos parentales está de acuerdo a las normas, obligado a recibir ó atender a las ánimas que en noviembre acuden a su antiguo hogar, y disfrutar de las buenas cosas que en su situación o recinto de difuntos les son vedadas.
La costumbre de las ofrendas alimenticias han venido a engendrar a través del tiempo, en la mente del pueblo, la idea de un derecho adquirido por los muertos y de una obligación contraída por los familiares, quienes deben rendirles culto.
REQUERIMIENTOS MATERIALES PARA UN ALTAR DE MUERTOS
1. Retrato de la persona recordada.
2. Pintura o cromo de las Ánimas del Purgatorio.
3. 12 cirios (pueden ser menos pero en pares), de preferencia morados con coronas y flores de cera (pueden ser sencillos).
4. 2 calaveras grandes de azúcar (nuevas).
5. 12 (o menos pero en pares) calaveras de azúcar medianas.
6. 6 candeleros (la boca suficiente para los cirios).
7. 3 incensarios (se pueden utilizar pequeños anafres o braceros).
8. Un lebrillo o aguamanil (con o sin pedestal).
9. Una pieza de jabón de pan.
10. Una toalla de calidad corriente.
11. Jarra y vaso, preferentemente de vidrio transparente para que se pueda apreciar el contenido que será de agua natural.
12. Cazuela o cazuelas con comida.
13. Chiquihuite tortillero.
14. Botella de licor, vaso 'caballito' (para tequila) salero, platito con limón partido.
15. 50 veladoras medianas (optativo).
16. Pan de muerto (dos piezas medianas).
17. Papel de china morado o rosa oscuro, tantos pliegos como superficie se pretenda cubrir.
18. Flores de zempoalxochitl, según las necesidades.
19. Copal.
20. Ocote en rajas.
21. Carbón de madera.
22. Ceniza de leña.
23. Mesa o mesas, tablas, etc., para base del altar.
SIGNIFICADO DE LOS ELEMENTOS DEL ALTAR DE MUERTOS.
El retrato del recordado, sugiere el ánima que nos visitará la noche del 2 de noviembre. La imagen de las Ánimas del purgatorio sirve para obtener la salida de el purgatorio del alma de nuestro difunto por si acaso se encontrara ahí.
Los cirios, sobre todo si son morados o si cuando menos el candelero lleva ornato morado, son señal de duelo.
La cruz pequeña de ceniza se pone por si el ánima se encontraba en el purgatorio, ayudándolo a salir de ahí para continuar su viaje hasta la presencia del Creador.
Las calaveras de azúcar medianas en el nivel superior, son alusión a la muerte, siempre presente.
Los 4 cirios en cruz, representan los 4 puntos cardinales, de manera que el ánima pueda orientarse hasta encontrar su camino y su casa.
Las 3 calaveras chicas en nivel bajo, son dedicadas a la Santísima Trinidad, y la grande en el mismo nivel, al Padre Eterno.
El aguamanil, jabón y toalla se colocan por si el ánima necesita lavarse las manos después del largo viaje.
El agua en la jarra es para que se moje los labios resecos por el largo viaje desde el más allá.
El licor, tequila preferentemente, es para que recuerde los grandes acontecimientos agradables durante su vida y se decida a visitarnos.
El copal sirve para que su humo limpie el lugar de malos espíritus y así pueda entrar el ánima a su casa sin ningún peligro.
La comida tiene por objeto deleitar al ánima que nos visita con lo cual seremos gratos a su buena voluntad.
La cruz grande de ceniza sirve para que al llegar el ánima hasta el altar, pueda expiar sus culpas pendientes.
Las flores sirven para adornar y aromar el lugar durante la estancia del ánima, con lo cual al volver a irse, lo hará contenta con nosotros.





NIVELES Y UBICACIÓN DE LAS OFRENDAS

El altar se estructura en diversos niveles dependiendo, puede ser de 7 o de 3 o de uno según la región, tradicionalmente se acostumbra poner un mantel negro sobre los escalones o niveles, pero si el altar es para niños entonces el mantel seria blanco.

Si se hace en tres niveles, llevaría el siguiente orden:

En el nivel superior o primer nivel al centro del altar, es usual colocar
una fotografía del difunto al que se dedica el altar y junto a la foto deben ponerse los artículos de aspecto religioso, como un arco de ramas verdes, que simboliza el paso del muerto hacia el otro mundo, el santo de su preferencia, una cruz que puede también ser un crucifijo, y dos cirios amarillos para iluminar.


En el nivel intermedio o segundo nivel suele ponerse cosas que gustaban al muerto o disfrutaba mas mientras vivía; libro, discos, el periódico, sus lentes, en fin objetos que hayan sido de su uso o preferencia. Además dos veladoras o cirios morados, que significan el luto de la persona

En la parte inferior, o ultimo nivel, abajo, va todo lo que al fallecido le gustaba comer: Frutas, platillos tradicionales, dulces, postres, bebidas y `por supuesto, el famoso pan de muerto, que simboliza la tradición además de leña, carbón, un brasero o tres piedras empleadas como piragüas para formar un fogón, se coloca agua y una cruz de ceniza.

Es importante que en los distintos niveles del altar se representen los cuatro elementos: aire, agua, tierra y fuego; el aire por medio de papel de china picado en distintos colores: el agua con un vaso transparente lleno de este líquido, que calmara la sed de los muertos; la tierra con los frutos y los paltos de barro en los cuales se sirven los paltillos; y el fuego con las veladoras que iluminan el camino hacia el más allá.

Es importante también poner muchas veladoras pequeñas el pie del altar, asó como trazar un caminito que pueda guiar al difunto.
NO debe de faltar los cirios encendidos en recuerdo a los ausentes, y el copal quemándose en los sahumadores, lo cual es muy importante, ya que son las aromas las que atraen el alma vaga, y lo mismo sucede con la comida

Otros altares son realizados según la tradición, donde se establece que el altar debe de constar de 7 niveles o escalones que representan los 7 niveles que tiene que pasar el alma de un muerto para poder descansar.
Estos altares se realizan generalmente en lugares donde exista un espacio grande donde pueda caber todo el altar, el cual debe ser barrido el cuarto con hierbas aromáticas hacia los cuatro vientos un día antes del día de muertos.
Primero se construye o fabrica el esqueleto del altar ya sea con cajas de cartón, madera o lo que se encuentre a fin de que queden bien cimentados los 7 niveles, de los cuales el séptimo debe de estar casi a la altura del suelo y sobre él se pone el segundo nivel que es un poco más chico que el primero y así sucesivamente hasta llegar al primer nivel, cada escalón es forrado con tela negra y blanca. Cada escalón tiene un significado y debe contener ciertos objetos en específico:
• Primer escalón se pone la foto del santo o virgen de la devoción.
• Segundo escalón es para las ánimas del purgatorio.
• Tercero se pone la sal para los niños del purgatorio.
• Cuarto se pone pan llamado "pan de muerto", este pan es adornado con azúcar roja que simula la sangre, se recomienda que el pan sea echo por los parientes del difunto, ya que es una consagración.
• Quinto se pone la comida y la fruta que fueron los preferidos por el difunto.
• Sexto se pone la foto del difunto a quien se dedica el altar.
• Ultimo se pone la cruz de un rosario hecho de tejocote y limas.
Las ofrendas que se ponen dentro del altar son las siguientes:
• Se prenden cuatro velas principales formando una cruz orientada a los cuatro puntos cardinales, al lado del altar, se pone una olla de barro sobre un anafre con hierbas aromáticas: albahaca, laurel, romero, manzanilla y otras más.
Los elementos que debe tener un altar son:
• Cadenas de papel morado y amarillo que significan la unión entre la vida y la muerte.
• Papel picado que da colorido y alegría de vivir.
• Las flores son la bienvenida para el alma, la flor blanca representa el cielo; flor amarilla, la tierra y la morada el luto.
• Velas que con sus llamas representan la ascensión del espíritu. También significan luz, guía del camino.
• Lienzo blanco y nuevo que representa la pureza, el cielo.
• El cirio representa el alma sola.
• Incienso de copal cuyo humo simboliza el paso de la vida a la muerte.
• El maíz representa la cosecha.
• Las frutas son la ofrenda que nos brinda la naturaleza. Generalmente son cañas de azúcar, naranjas, tejocotes y jícamas.
• Las calaveras de azúcar que son una costumbre indígenas.
• El agua que da vida y energía para el camino.
• Los platillos con las que se trata de agradar el difunto compartiendo los alimentos que le gustaban.
• Fotografía de la persona a quien se dedica el tributo.
• Un Cristo para que haya bendiciones.
• Una cruz de cal que simboliza los 4 puntos cardinales.
• Sal para que el cuerpo no se corrompa.
• Un camino desde la puerta de la entrada hasta el altar formado con flor de cempasúchil.
• Una vara para liberar al muerto del demonio y los malos espíritus.
• Objetos personales del difunto.
Las personas velan durante la noche en la tumba esperando que el espíritu de su muerto baje y disfrute de su ofrenda.
Esta celebración es distinta en otros lugares, por ejemplo en Oaxaca se realizan alfombras enormes hechas de flores a lo largo de las calles principales que representan un verdadero trabajo artesanal de la gente, en otros lugares grupos étnicos realizan ritos como sus antepasados, para venerar a los muertos.

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